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La dermis, principalmente compuesta por ácido hialurónico y mucopolisacáridos, actúa como una reserva, reteniendo el agua que le aportan los vasos sanguíneos y distribuyéndola en las zonas más necesitadas de la epidermis. Pero este proceso no siempre se puede llevar a cabo de forma exitosa, ya que algunos fenómenos de carácter interno o externo impiden su buen funcionamiento, provocando un fallo en la “cadena de hidratación”.

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La piel pierde agua de 2 formas:

  1. transpiración: fenómeno activo provocado por unas glándulas suodoríparas para regular la temperatura corporal.
  2. pérdida inapreciable de agua: se produce por una evaporación a través de la epidermis. Cuando esto sucede la piel carece de suavidad, hidratación, protección, confort, etc y se vuelve particularmente susceptible a los efectos del envejecimiento.

Mientras se es joven, la piel seca luce su belleza impetuosamente, pero su juventud es efímera. El tiempo le pasará factura mucho antes. Con la edad el número de las glándulas sebáceas y sudoríparas disminuye, la piel se afina y el sistema circulatorio se debilita. Este proceso hace que sea incapaz de transportar grandes cantidades de agua a la superficie, pero al disponer de suficientes glándulas, todavía se dispone de reservas que la ayudan a mantener un cierto nivel de hidratación. Con el tiempo, la renovación celular se ralentiza y la capa superior tarda más en desprenderse de las células muertas. La producción de grasa, que alcanza su máximo nivel durante la pubertad, disminuye progresivamente, acentuándose todavía más a partir de los 45 años (esta pérdida es determinante, ya que la grasa superficial y el sebo impiden la evaporación del agua).

Desprovista de lípidos, la barrera epicutánea empieza a debilitarse y el nivel de hidratación desciende vertiginosamente.

El ácido hialurónico representa el principal depósito de agua de la piel. Se trata de una molécula que forma parte de la familia de los glicoaminoácidos y constituye un componente esencial de la matriz dérmica. Su capacidad humectante es espectacular, ya que 1 gr de ácido hialurónico es capaz de retener 1 l de agua en la piel.

Por eso es muy importante aportar el ácido hialurónico, y otros factores hidratantes que perdemos a diario, mediante tratamientos faciales hidratantes.